Conociendo las baterías (VII)

Batería AGM

Las baterías del primer tipo (AGM secas) son las más básicas de las baterías sin mantenimiento. Sus vasos o celdas de ácido deben ser llenados en un primer momento por el taller o el usuario final y, tras hacerlo y colocar la tapa de las celdas, se convierten en totalmente herméticas. Como características principales, decir que ofrecen una larga vida útil y son muy apropiadas para regiones con bajas temperaturas o para colocar en modelos de vehículos sometidos a fuertes vibraciones.

Están fabricadas con separadores AGM (Absorbed Glass Mat) de fibra micro porosa, con lo que el ácido queda inmovilizado en el separador. Sus placas están realizadas en aleaciones de calcio.

Por su parte, las baterías sin mantenimiento selladas en origen, llegan al usuario final cargadas con ácido, y se comercializan ya listas para su instalación, a diferencia de las sin mantenimiento estándar y las convencionales, que están cargadas en origen en seco, es decir, sin ácido. Son un tipo de baterías idóneo para vehículos de altas prestaciones y con un gran número de componentes auxiliares, pues soportan descargas profundas.

Además de lo anterior, se autodescargan de 2 a 3 veces más lentamente que una batería convencional. Las baterías sin mantenimiento de gama alta son las menos comunes, por razones obvias, y pueden ser instaladas en cualquier posiciónl. En el catálogo de una marca de referencia de baterías sin mantenimiento, podemos encontrar 13 referencias que cubren el 40 % de los modelos del mercado actual, mientras que las sin mantenimiento básicas cubren el 50 % con 25 modelos distintos.

Todas ellas mantienen las características de uso que quedaron reflejadas para las baterías estándar, de las que se distinguen, además de por su sellado en fábrica u origen, por utilizar la tecnología AGM Gel, que comporta el uso de ácido inmovilizado en las placas de las mismas.

 

 


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