Conociendo las baterías (VI)

baterías

 

Vamos a dar un repaso, en esta penúltima entrada, a los distintos tipos de baterías que podemos encontrar actualmente en el mercado. Como una primera clasificación, antes de entrar en materia, existen dos grandes grupos: baterías con mantenimiento y baterías sin mantenimiento.

Baterías con mantenimiento: hace unos años eran las baterías que se podían encontrar de forma más habitual. Están construidas con plomo-ácido, e incorporan aleación de antimonio (Sb) en las placas, contando con separadores de polietileno. Requieren mantener el nivel de líquido en sus vasos o celdas, para lo que hay que usar, siempre, agua destilada para su relleno, no debiendo usar agua del grifo, ya que los minerales que contiene ésta pueden ser contaminantes para la batería.

Estas baterías tienen una vida útil muy inferior a las de sin mantenimiento y requieren tomar ciertas precauciones en su manipulación para evitar posibles derrames de ácido. Existen una gran cantidad de variantes y modelos. Pueden encontrarse en 6 y 12 voltios.

Baterías sin mantenimiento: las baterías sin mantenimiento no se deben abrir, son totalmente herméticas. El proceso electroquímico de su interior es idéntico al de las baterías con mantenimiento. El electrólito necesario para el proceso está absorbido por una fibra microporosa pegada a la placa. Por eso, los vasos no necesitan ser rellenados con agua y la batería no debe ser abierta. Su mantenimiento se reduce, únicamente, a la comprobación del estado y limpieza de sus conectores y bornes, verificando asimismo su estado de carga para prever la recarga.

Son baterías aptas para vehículos de grandes prestaciones y pueden ser instaladas en cualquier posición, a diferencia de las baterías con mantenimiento, que sólo pueden ser instaladas en posición vertical.

Se dividen en dos tipos: las que deben sellarse antes de ponerse en funcionamiento (AGM seca) y las selladas de fábrica (AGM gel).

Continúa…

 


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