Reencauche, una práctica económica y ecológica

En tiempos de crisis la astucia y la creatividad son motivadas por la necesidad, es como dicen los abuelos: “La necesidad es la madre de todas las artes”.

En varios países latinoamericanos se desechan más de 80 mil llantas usadas por mes, la gran mayoría de estos supuestos desperdicios terminan ocasionando grandes estragos al medio ambiente, están aquellas que paran en basureros clandestinos, las que terminan en cuerpos de agua como ríos y lagos, y en el peor de los casos, las llantas que son incineradas manualmente.

Pese a la tecnología que existe en los países desarrollados como en Europa, otros como Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Guatemala entre muchos más, aún no cuentan con centros especializados en su reciclaje y/o tratamiento adecuado, de modo que hace unas décadas atrás se ingenió una forma de re-utilizarlas a la vez que se minimiza su impacto ecológico.

Este proceso recibe el nombre común de “Reencauche” y consiste en reponer la banda de rodamiento desgastada, sobre el caso de los mismos neumáticos. En las décadas pasadas el diseño de las llantas permitían que estas fueran reencauchadas en repetidas ocasiones; sin embargo, con el paso del tiempo y el desarrollo de nuevas tecnologías que permitiesen minimizar costos, incrementar sus prestaciones en cuanto a seguridad y desplace sobre las autopistas, los fabricantes las diseñaron con cierto tiempo de vida limitado.

Con estos cambios, los reencauchadotes mejoraron sus técnicas y ahora ofrecen dos formas de hacerlo: en frío o en caliente. Lo más recomendado para los usuarios es hacerlo en frío, puesto que en caliente la banda se despega del casco y se daña en su totalidad.


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